Recorro ésta casa,
miro tus fotos,
desayuno en tu taza
y nada me alcanza.
Te espero en penumbras,
camino en silencio,
imagino tu figura
viniendo a mi encuentro.
Me abrazo las piernas
de noche, mirando el cielo,
y mentalmente te digo:
mi amor, ¡cuánto te quiero!
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